¿Qué daños nos causa la exposición al gas radón?

Cuando inhalamos el gas radón, lo incorporamos a nuestro sistema respiratorio. Parte de este gas, es exhalado y parte se desintegra liberando radiación de tipo alfa.

 

Sus descendientes más inmediatos como el 218Po y  214Po, de vida corta (minutos y segundos), por su condición de sólidos, quedan adheridos en nuestros órganos respiratorios, emitiendo más radiaciones alfa.

 

La energía que se libera (entre 2 y 9 MeV) en cada decaimiento, es absorbida rápidamente por las células bronquiopulmonares, causándoles cambios que son siempres de tipo lesivo

 

Estos cambios suponen una alteración en los procesos normales de las células y sus efectos no se presentan inmediatamente sino que pueden tardar años en manifestarse.

 

Entre las estructuras de las células que pueden verse afectadas por la radiación alfa,  están el ADN y genes supresores de tumores. Esto conlleva un incremento del riesgo para contraer  cáncer de pulmón. Dicho riesgo aumenta cuanto mayor sea la dosis recibida (Tiempo de exposición y nivel de concentración de radón al que se expone).

 

La IARC (INTERNATIONAL AGENCY FOR RESEARCH ON CANCER) ha catalogado al gas radón como Cancerígeno de primera categoría.

 

El análisis combinado de casos y controles de estudios europeos (pooling-Studies,13 casos), considera que la exposición al gas radón residencial es responsable del 2% de todas las muertes europeas por cáncer.

 

En España, según estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), a lo largo de este año 2012, se diagnosticarán 208.268 nuevos casos de cáncer y se producirán 102.639 muertes por esta enfermedad.

 

Se prevé que el cáncer de pulmón aumente su incidencia con 24.400 nuevos casos y un año más, será el más letal causando 20.000 nuevas muertes.

 

Asumiendo para España el dato europeo de que el radón residencial es responsable del 2% de todas las muertes por cáncer, las estimaciones indican que en España, en este año, morirán más de 2.000 personas a causa del radón residencial.

 

En nuestras manos está que estas cifras disminuyanya que en el caso del radón residencial, una sencilla prueba te permite conocer y reducir este riesgo. 

 


Bibliografía

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